Cielo estrellado y fases del sueño

CONSEJOS PARA DORMIR BIEN

En una sociedad en la que cada vez va todo más deprisa, no es de extrañar que casi la mitad de la población mundial tenga problemas para descansar.

En esta sección, descubrirás qué beneficios tiene el descanso en tu día a día, qué hacer para mejorar tu sueño, qué comer para dormir bien y hasta los aspectos más curiosos del sueño.

 

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¿Qué es la fase REM del sueño?

Mientras duermes, las ondas cerebrales experimentan cambios que te alejan o aproximan a la vigilia. Estos ciclos en la actividad cerebral se conocen como fases del sueño y varían en función del momento del descanso en el que te encuentras. Entrar en fase REM es llegar al último estadio: el momento en el que se producen los sueños más intensos.

Fase REM del sueño: al límite de la vigilia 

Para que la maquinaria de tu organismo funcione a la perfección es necesario realizar un reseteo del sistema cada día. La manera de poner el reloj a cero es dormir, una necesidad básica para encontrar el equilibrio entre la energía disponible y la que consumes.

Sin embargo, el sueño no es cuestión de darle al interruptor. Una vez que se pone en marcha el mecanismo del descanso, tu cerebro comienza un recorrido por diferentes etapas que se pueden clasificar en dos grandes grupos:

  • Sin movimiento ocular rápido (etapa NREM): cuatro etapas que avanzan hacia una actividad cerebral con ondas cada vez más lentas, es decir, hacia el sueño más profundo. 
  • Con movimiento ocular rápido (etapa REM): períodos de sueño muy cortos en los que la actividad cerebral es casi tan alta como durante la vigilia, a pesar de que el cuerpo se mantiene todavía relajado. 

Características de la fase REM 

La fase REM (del inglés Rapid Eye Movement) o MOR (Movimientos Oculares Rápidos) recibe este nombre por los movimientos de los ojos que son perceptibles mientras el sujeto duerme. Pero las características de esta fase del sueño van más allá de esas rápidas sacudidas bajo los párpados:

  • Predominan las ondas cerebrales theta, es decir, las mismas que se registran en el cerebro cuando estamos despiertos.
  • El ritmo y la presión cardíaca aumentan. Junto al predominio de ondas theta, estos son los factores que provocan esos rápidos movimientos inconscientes de los ojos.
  • Se registra una intensa actividad cerebral que no se corresponde con el estado del cuerpo. El tono muscular se paraliza a excepción de en los ojos y en el diafragma. Es la frontera entre estar despierto y dormido.
  • Es la fase en la que se manifiestan los sueños y las pesadillas más vívidos. La naturaleza de estas creaciones de la mente es algo controvertida. Una de las opiniones más extendidas es que son el resultado del esfuerzo que realiza el cerebro para dotar de sentido a los impulsos nerviosos que se están generando. Así, durante el sueño REM procesamos la información del mismo modo que durante la vigilia, pero para ello hay que integrarla en una historia inventada.
  • Por lo general, la fase REM se alcanza a los 90 minutos después de conciliar el sueño y tiene una duración aproximada de 10 minutos. Puesto que las etapas del sueño son cíclicas, el proceso se repite cada 90 minutos desde el comienzo de la fase 1.

¿Por qué es tan importante la fase REM del sueño?

Apenas representa un 25% del descanso total y, sin embargo, resulta de vital importancia en el desarrollo cognitivo. Mantenerse en ese límite entre lo que implica estar despierto o dormido te ayudará a gestionar mejor tus emociones, a controlar los niveles de estrés, a reducir tus dolores de cabeza y a llevar una vida más saludable. Y lo más importante de todo: hará que tu cerebro funcione mucho mejor. Existen complementos con ingredientes de origen natural, como la amapola de california, que puede ayudar a mejorar la calidad del sueño, favoreciendo un sueño prolongado durante la noche.

Esta investigación del Laboratorio de Ciencias Cognitivas y Psicolingüísticas de Francia demuestra que durante la fase REM el cerebro capta información del mundo exterior de forma selectiva. Esa información se traduce en actividad neuronal que debe ser procesada y que contribuye así al desarrollo y la maduración del cerebro. De esta forma, el sueño REM favorece a aspectos tan importantes en el día a día como la memoria, el aprendizaje o la concentración.